24 dic. 2013

Insípidos ( Luis Miguel Rodrigo)

 
Jamás confío en alguien sin ojeras,
esas dos alforjas violáceas de contenido líquido
en cuyo interior moran malos tragos.

Las personas sin ojeras no saben
de ocultar en el sótano del ojo
todo lo que no cabe en su mirada
amoratada, oscurecida.

No saben de los sinsabores,
de beberse las lágrimas para calmar la sed,
de llorar sin motivo
sin otra causa, simplemente, que ya no cabe más:
rebosa el recipiente
igual que los lavabos
de viejas cañerías.

No saben de ponerse a sollozar
sin justificación viendo la tele
o ante un atardecer a campo abierto.

Incluso algunas veces
despiertan con la almohada humedecida:
se aprovechan, las bolsas oculares,
para soltar el sobrepeso,
de la posición horizontal.

Por eso es tan insípida la gente sin ojeras:
porque no saben.

24 oct. 2013

Libro de familia ( Manuel Martínez- Carrasco)


Vivo en la casa de los muertos
                        solo.
Rodeado de las cosas que han dejado a mi cargo
sin pedirme permiso.

Y no puedo decir que me disguste
el tejado de zinc cargado de agua
ni las vidrieras que parecen
peces en un océano doméstico.

Más me importa el olor del desaliento,
la puerta equivocada que va a ninguna parte
o ese claroscuro que impregna todo
sin dejar que distinga
el yo que me libera
de ese monstruo tenaz que me persigue
como un álbum de fotos
                en sepia
con nombre y apellidos.

19 oct. 2013

Sucesiva ( Gerardo Diego)



Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.

Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.

Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.

Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.


15 sept. 2013

Teoría de la relatividad ( Ana Montojo)

Cuando ya he olvidado todo 
lo inolvidable
y hasta lo imperdonable lo tengo
perdonado,
y he transferido a otros mi alma
 intransferible
y he renunciado a tantas causas
irrenunciables,
aprendo a comprender lo incomprensible
y me llena de dudas lo indudable.

Como lo razonable es pura sinrazón
 ya no puedo prever lo previsible
  pero albergo esperanzas de encontrar un remedio
  a tanta irremediable pesadumbre
  y terminar por fin este largo camino.
 Interminable.

Puestas así las cosas se me ocurre
 que todo es relativo.  
Tal vez pueda vencer a lo invencible.

15 ago. 2013

Ya no puedo ( María Socorro Luis)


Ya no puedo
disfrazar la ternura.

Ni elegir la sonrisa
que me voy a poner
cada vez que amanece.

Ya no quiero
vestir de colores
tus salidas de tono.
Ni planchar
tus absurdos enojos,
con suavizante perfumado.

Ya no quiero
esconder tus deseos
debajo del sofá
ni ser más
el tren de tus deseos.

No, ya no quiero
pasear contigo,
ni bailar contigo.
ni dormir contigo.

Se terminó el tiempo
de llorar a escondidas,
de sonreír sin ganas.

Déjame pensar
y caminar sola
como las palomas
por las azoteas.

Recobrar las tardes
de amapolas y alondras.

Descolgar
tus ridículos cuadros.
Tirar tus cigarrilos.
Abrir las ventanas...

Déjame ser silencio.
Ser oportunidad.

Déjame... volver a ser yo.

23 jul. 2013

Reglas del juego ( Gioconda Belli)


I

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II

El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con el que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV

El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V

El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI

El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII

Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII

El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X

El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI

El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día.

11 jul. 2013

No quiero ( Ana Montojo)


No volveré a tener los ojos tristes
ni lloraré unas lágrimas estériles.
No quiero ahogar mi voz en un sollozo
ni dejaré que mueran mis abrazos
sin estrechar un cuerpo
que los sepa apreciar en lo que valen.
   
No quiero tener ganas de morirme,
tengo mucho que hacer
para perder el tiempo en victimismos
voy a seguir en pie
con la mirada puesta en un futuro incierto
y enseñando los dientes a la vida.

Hasta aquí hemos llegado,
mis ojos están secos
ya nadie podrá nunca hacerme daño.

10 jul. 2013

Si Tú me olvidas ( Pablo Neruda)


QUIERO que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas,
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

(De "Los versos del Capitán". 1952)

29 may. 2013

Qué alegría vivir ( Pedro Salinas)

Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, con otros,
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
La vida -¡qué transporte ya!- ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.

12 may. 2013

Nanas de la cebolla ( Miguel Hernández)

   
La cebolla es escarcha
    cerrada y pobre.
    Escarcha de tus días
    y de mis noches.
    Hambre y cebolla,
    hielo negro y escarcha
    grande y redonda.
    .
    En la cuna del hambre
    mi niño estaba.
    Con sangre de cebolla
    se amamantaba.
    Pero tu sangre,
    escarchada de azúcar,
    cebolla y hambre.
    .
    Una mujer morena
    resuelta en luna
    se derrama hilo a hilo
    sobre la cuna.
    Ríete, niño,
    que te traigo la luna
    cuando es preciso.
    .
    Alondra de mi casa,
    ríete mucho.
    Es tu risa en tus ojos
    la luz del mundo.
    Ríete tanto
    que mi alma al oírte
    bata el espacio.
    .
    Tu risa me hace libre,
    me pone alas.
    Soledades me quita,
    cárcel me arranca.
    Boca que vuela,
    corazón que en tus labios
    relampaguea.
    .
    Es tu risa la espada
    más victoriosa,
    vencedor de las flores
    y las alondras
    Rival del sol.
    Porvenir de mis huesos
    y de mi amor.
    .
    La carne aleteante,
    súbito el párpado,
    el vivir como nunca
    coloreado.
    ¡Cuánto jilguero
    se remonta, aletea,
    desde tu cuerpo!
    .
    Desperté de ser niño:
    nunca despiertes.
    Triste llevo la boca:
    ríete siempre.
    Siempre en la cuna,
    defendiendo la risa
    pluma por pluma.
    .
    Ser de vuelo tan alto,
    tan extendido,
    que tu carne es el cielo
    recién nacido.
    ¡Si yo pudiera
    remontarme al origen
    de tu carrera!
    .
    Al octavo mes ríes
    con cinco azahares.
    Con cinco diminutas
    ferocidades.
    Con cinco dientes
    como cinco jazmines
    adolescentes.
    .
    Frontera de los besos
    serán mañana,
    cuando en la dentadura
    sientas un arma.
    Sientas un fuego
    correr dientes abajo
    buscando el centro.
    .
    Vuela niño en la doble
    luna del pecho:
    él, triste de cebolla,
    tú, satisfecho.
    No te derrumbes.
    No sepas lo que pasa ni
    lo que ocurre.

30 abr. 2013

Contigo ( Luis Cernuda)

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

9 abr. 2013

Desmayarse ( Lope de Vega)

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,        
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
 
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,                      
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que el cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

29 mar. 2013

Me gustas cuando callas ( Pablo Neruda)


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca. 


Como todas las cosas estan llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía. 


Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo. 


Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. 


Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

19 mar. 2013

Momento de amor ( Carlos Guerrero)




No sigas, me implorabas,
mientras mi lengua llamaba con insidia
al más pequeño de los pulsadores.

Ignorando tu grito,
recorría, certero, el espacio vital
que, palpitante, vibraba sin desmayo.

De repente, tu voz
emitió aquel sonido, que provocó mi asombro,
y en un tono creciente surgía de tus labios,
como tiembla el cristal en copas de Bohemia.


                     Blog del autor: Balcones de agua

6 mar. 2013

Libertad ( Elvira Daudet)

Desde niña intuí que eras muy cara
al ver los descarnados rostros de tus amantes
-a esas alturas, la mayoría había muerto
con tu nombre de azúcar en los labios
y un extraño fulgor en la mirada-.
Loca de mí, seguí su mal ejemplo
y me enganché al batallón de parias
que por hallarte pierden cuanto aman.

Nadie me dijo nunca al perseguirte
que debería dejar en el camino
tajadas, aún sangrantes, de mi propio corazón;
desprenderme del sueño del amor,
romperme las costuras del cuerpo,
desfondarme, y vaciarme entera.
No imaginé que ahora, al cabo despojada,
te hallaría en el postrer recodo.

Finalmente soy libre, sin amos, sin horarios,
libre de decir lo que quiera, llueva
o no el azufre, pues nada pueden hacerme ya.
Mas me sabes a poco, perdona que te diga;
ni por asomo eres la libertad soñada.
Libertad a deshora no me sirves
cuando todo hace aguas, el mundo retrocede
y los jerarcas celebran tus exequias;
yo confirmo que tengo la pólvora quemada
en batallas perdidas,
y el corazón latiendo a toda prisa
como vierte el reloj la última arena,
avanzando hacia nada.

Libertad, tus alas llegan tarde, con sarcasmo,
a una guerrillera quebrada por la artritis,
a la amante con ceniza en la sangre
que fuera ardiente lava,
a una madre que es nicho de sus hijos.
Y es más, sin esperanza
de que pueda llegar el hombre nuevo
a este lodazal sin adjetivos.
Libertad que me duele como una puñalada
al ver que mis hermanos vuelven a ser esclavos.

Y ahora te pregunto, ¿de qué puedes servirme
sin cuerpo ni energía para cambiar el mundo?,
sin amor, ¿de qué sirves?
Yo necesitaría un corazón para estrenar
contigo Libertad, para vivirte
y sorberte hasta el tuétano la esencia,
y tú sólo me sirves de notario
para firmar mis últimas palabras.


                                          
                                        Blog de la autora: Elvira Daudet

1 mar. 2013

Madre ( Juana Castro)


Y soy yo quien ahora te tiene,
madre mía, a su merced, turbada.
Diminutos tus huesos
y tu piel de ciruela que, si hablo,
se rompe. Enjabono tu vientre
y mis dedos resbalan por tus mustios
pezones y tus nalgas.
Madre mía, mi niña, cúmplase
esta rara inversión, y tengamos
tus cicatrices yo, tu corazón mis años.

     Web de la autora: Juana Castro

15 feb. 2013

Soneto de La Zubia ( Antonio Gala)

Tú me abandonarás en primavera,
cuando sangre la dicha en los granados
y el secadero, de ojos asombrados,
presienta la cosecha venidera.

Creerá el olivo de la carretera
ya en su rama los frutos verdeados.
Verterá por maizales y sembrados
el milagro su alegre revolera.

Tú me abandonarás. Y tan labriega
clareará la tarde en el ejido,
que pensaré: Es el día lo que llega.

Tú me abandonarás sin hacer ruido,
mientras mi corazón salpica y juega
sin darse cuenta de que ya te has ido.

9 feb. 2013

¿ Sabes, madre? ( Amelia Díaz)




¿Sabes, madre?
Vuelvo atrás en mi añoranza
y me gusta recordarte
en los inviernos de niña
- esos inviernos del antes -
cuando eran fríos y eternos
y llegabas cada tarde
a la salida de escuela
con bollos y chocolate.

    (Eran inviernos de estufa,
bufandas, gorros y guantes.
Y de barcos de papel
navegando por las calles)
¿Sabes, madre?
Me duele verte alejarte.
Ver que tus ojos me miran
como queriendo grabarme.
Y disimulas, huraña,
mas yo sé lo que tú sabes:
que hoy eres tú quien espera
a que regrese y te abrace.
(Será otro invierno más frío
luchando contra ese cáncer
de soledad y tristeza.
De vejez inexorable)



              Blog de la autora: Mar Eterno

4 feb. 2013

Educar ( Gabriel Celaya)

Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.

Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño,
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.

1 feb. 2013

El universo en mi bolsillo ( Ían Welden)

Tengo un universo
en mi bolsillo agujereado.
Por donde voy
derramo estrellas.
Mis zapatos y mi camisa
se empapan de lunas.
Mis hijas vuelan sonriendo
bajo el arco iris. 
Mi amada canta
y me tiende sus manos.
Las casas multicolores
sueñan en la noche celeste.
Los brazos de los hombres                        
construyen una causa común.
Las bocas de las mujeres
revelan secretos históricos.
Los planetas guardan silencio.
Las galaxias duermen.
Tengo un universo
en mi bolsillo agujereado.
 
                                     Blog del autor: Fugacidades

...........................................................
Para ti, querido Ían, adelanto esta entrada que tenía programada para marzo en este blog...
Te mando un abrazo estés donde estés....

27 ene. 2013

Besos ( Gabriela Mistral)

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Escúchalo en la voz de Pepe Sarmiento... ¡Es una gozada!

                                                                              

22 ene. 2013

Cumpleaños (Ángel González)

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡ Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.   


16 ene. 2013

Autobio ( Gloria Fuertes)


Yo era feliz cuando era niña.
Cuando llevaba los zapatos rotos
y el corazón entero.
Después…
ya todo roto.



10 ene. 2013

La visita ( Ana Montojo)

 
…hablar del terror que no se piensa y ciega.
Voy a hablar de la muerte suspendida allí lejos.
Siempre miramos fijos. Mas no vemos lo cierto.
                                                                                             (Gabriel Celaya)


Aunque todos sabemos que vendrá
nunca le hacemos sitio en nuestra mesa.
Pero la gente muere cada día
lo que ocurre es que suelen ser los otros;
mas cuando llega a casa
o se aproxima al borde de lo nuestro
nos llena de estupor
como si fuera absurdo
que la vida termine más tarde o más temprano.

Casi es lo único cierto

pero no cuenta nunca en nuestros planes,
hasta el instante mismo
en que impone su ley sin miramientos.
Entonces nos mesamos los cabellos,
rasgamos nuestras ropas e invocamos
a un improbable dios
para que acuda raudo en nuestro auxilio.

¡Cuánto mejor sería esperar su llegada
como la de una amante que retorna!

Cederle el mejor sitio en nuestro lecho,
tratarla con ternura y abrazarla
como se abrazan los enamorados
y dejar que nos lleve hasta el delirio.

                                 Blog de la autora: El humo ciega mis ojos 
 

1 ene. 2013

Ayer te besé en los labios ( Pedro Salinas)




Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no...
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo 
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.