27 dic. 2015

Despedida ( Lucía Conde)


Y llegó.

Y llenó mi vida con su sonrisa.

Trepó la enredadera de mi pelo
y alcanzó mi cerebro,
hasta que fuimos un Todo
bailando la melodía del Universo.

No había nadie más en este mundo
que pudiera hacer sombra a nuestra Luna,
ni nada que ejerciera de cañón
en medio del océano de Paz...

Y, mientras yo sonreía
dibujando los instantes de su voz
latiéndome en el pecho,

mientras yo aún creía en esa eternidad a su lado
colmada de silencios compartidos,
de cumbres de deseo inolvidables...

SE MARCHÓ.

Y me crujieron todos los relojes
y nada fue ya nunca como antes;
me arranqué pelo a pelo mi melena
y puse mil barrotes a mis ojos.

Mi corona de espinas me protege.
Nunca seré la misma; ya no quiero.

15 nov. 2015

Triste de juramentos y traiciones ( Antonio Gala)

 
Triste de juramentos y traiciones
ya no sé si te quiero o no te quiero.
Si perdonar tu desamor prefiero
o prefiero que tú mi amor perdones.
 
Eres mi campo de contradicciones:
enemigo hoy, mañana compañero.
Para ser como tú, falso y sincero,
falta haría tener dos corazones.
 
Ante tus puertas sin abrir me quedo.
Cansado de tu llama y tu tibieza,
ni puedo darte ni pedirte puedo.
 
No le respondas nunca a mi torpeza,
pues tengo a tu respuesta tanto miedo
que prefiero la duda a la certeza.

18 oct. 2015

Adoquines ( Jesús Arroyo)

"Finalmente soy libre, sin amos, sin horarios,
libre de decir lo que quiera, llueva
o no el azufre, pues nada pueden hacerme ya".
 
Elvira Daudet



Si hay guardia de comedor
escondo el tenedor entre los muslos.

Si la letrina es orden de asistencia
asciendo al tabique divisorio.

Si a las cuatro asoma un electrodo
recuerdo al hidalgo y sus molinos.

Si hay voz de un enfermero
doy positivo en cordura.

Aquí, entre ladrillos escritos con los dientes,
recupero travesías.

Conozco los adoquines como nadie.

    ( Del libro " Fotos de Manicomio")

3 oct. 2015

Ejercicio para repetidores ( Amando García Nuño)


Primer problema, si un tren parte
desde tu corazón en descampado
hacia la estación festiva
donde nadie lo espera,
                                   si circula
por los raíles de la desesperanza
y, en sentido contrario,
amanece sobre los prados yertos
donde abreva el futuro,
                                    ¿ cuándo,
dónde,
             para qué
se cruzará el temblor de lo imposible
con la invasora soledad sin frenos?

¿ Cuál es el resultado de la nada
lanzada entre quimeras
a doscientos kilómetros por sueño?
Por cierto, está prohibido
copiar respuestas de la vida misma.

26 sept. 2015

Café descafeinado ( Ana Montojo)

                                                             
Tomaba siempre café descafeinado.
cerveza sin alcohol
y de fumar, ni hablamos
y tanto se cuidaba
que incluso amaba a medias.
así, como de lejos, desde fuera,
no fuera a contraer
alguna enfermedad del corazón
de esas que solo sufren los idiotas.
Soñar era un deporte peligroso
y perderse en un beso
un riesgo inasumible,
tal vez no hallara luego
el camino de vuelta hacia sí mismo.
 
Alguien le había dicho que el amor
es una extraña fiebre,
un pernicioso virus para el que no hay receta
pero que solo ataca
al que anda por ahí sin abrigarse,
desnudo de argumentos y razones
el alma en carne viva
y la piel rebosante de vacío.
 
Es una fiebre extraña, terrible, virulenta,
capaz de hacer feliz al más desventurado,
pero que solo ataca a los idiotas.

9 jul. 2015

JUNTO ( Francisco Caro)



JUNTO a las flores blancas
del manzano

estás tan quieta,
tan extrañadamente quieta
y tan desposeída
que ahora no me atrevo

no me atrevo a escribirte

no me atrevo a rozarte
los ápices del seno, ni a decirle
a las ingles que callan
por qué tu desnudez
quemó mi tacto.


7 mar. 2015

Última campanada del silencio ( María Luisa García-Ochoa )

La última campanada del silencio
la escuché ayer, cuando te despedías.
Me llevé entre mis labios tu sabor,
tu ternura en mis manos,
tesoros que escondí por mis bolsillos
como pañuelos rojos de seda y tafetán.
La última campanada del silencio
tuvo un eco especial en mi conciencia,
superó la barrera de mil ruidos
que golpeaban las esquinas
y que yo iré guardando y olvidando
hasta que tú regreses una tarde cualquiera.

14 feb. 2015

Tú duermes ( Julia Prilutzky)

Tú duermes, ya lo sé.
Te estoy velando.
No importa que estés lejos,
que no escuche
tu cadencia en la sombra;
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu cabeza,
tus sienes y tus hombros.

Yo estoy velando, siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
para que tú me envuelvas sin saberlo,
para que tú me abraces sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y digo simplemente
palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando duermes.

31 ene. 2015

Sólo sé que estoy en mí ( Manuel Altolaguirre)

Sólo sé que estoy en mí
Y nunca sabré quién soy,
Tampoco sé a dónde voy
Ni hasta cuándo estaré aquí.

Vestido con vida o muerte
O desnudo sin morir,
En los muros de este fuerte
Castillo de mi vivir,

O libre por los confines
Sepulcrales de los cielos,
Desgarrando grises velos,
Ignorante de mis fines,

No sé qué cárcel espera
Ni la libertad que ansío,
Ni a qué sueño dará el río
De mi vida cuando muera.

7 ene. 2015

Credo in unum hominem ( José Zúñiga)



Creo en todo lo incierto que remueve montañas,
en las incertidumbres de no saber mañanas ni fechas fijas en el
calendario,
en lo que va a venir sin esperarlo. Creo

en la fuerza imparable de las palabras dichas sin artificio alguno,
en el empuje de la inmensa masa de gente como yo
sin esperanza, con convencimiento ( al decir del poeta).

Creo en la muerte como adiós a la vida sin lápidas ni cruces ni sandeces
dichas solemnemente y a destiempo. Creo

en la soledad del hombre despojado de todos sus andrajos,
renacido en los otros para ser uno y trino.

Creo en todas las cosas que dejamos al borde del camino
por si alguien las recoge con templanza y las guarda en su almario.

Creo en ti,
anónimo enemigo o indescifrable amigo,
en todo lo que puedes hacer para cambiarme,
para secar al sol tanta tristeza que no tiene motivo y sí remedio.

Creo

en que nada en el mundo es inmutable
ni  está escrito el momento en que ha de cambiar todo si así nos lo queremos.

Creo en la comunión de todos los que buscan y no encuentran,
en el advenimiento de quienes han de hacernos solidarios
sin mesiánicas dotes de profeta,
en las palabras sin sentido llenas de sentimiento. Creo

en lo que puedo y en lo que no puedo,
en la resurrección de lo imposible,
en las calles abiertas, alamedas
que volverán a abrirse. Creo

en que se puede amar a mucha gente a la vez sin estar loco ni tampoco cuerdo,
en los brazos de todos los abrazos, en la infamia de todas las mentiras,
en el cuento sin cuento. Creo en las lágrimas
que no afloran de golpe y se acomodan en el rincón inhóspito de tantos corazones,
a la espera de salir a la calle y llorar de verdad. Creo

en que no hay nada mío ni vuestro, y mucho menos suyo, que lo nuestro
no debe ser un tropo impronunciable. Creo

en todos los locos. Creo en ti, creo en mí, creo en nosotros. Creo

que ha valido la pena haber vivido aunque haya tantas cosas por hacer todavía,
tanta pena en los cuerpos y en las almas, tantas oscuridades que no acierto a alumbrar.

Creo en el hombre.